¿OpenClaw sigue vivo?
Un día un compañero de trabajo me contó que tenía OpenClaw en la mira. Lo vi tan convencido que sentí que tenía que investigarlo.
Era un proyecto que sonaba divino: un asistente personal IA, open source, corriendo local en mi máquina, operable desde WhatsApp, Telegram, Discord o Signal. Privacidad total, memoria persistente, capaz de escribir sus propias extensiones.
Empecé a aprenderlo. Leí la documentación, miré ejemplos, probé instalarlo en un VPS de prueba.
Avancé con la instalación y los primeros agentes de prueba. Pero a medida que entendía la arquitectura, las alertas se acumulaban: una instancia expuesta en un puerto público, skills bajadas de marketplaces que tenía que auditar a mano, un servidor propio que pasaba a ser mi responsabilidad mantener.
Y entonces apareció Cowork.
No me hizo falta una conversación con nadie para tomar la decisión. Cowork me daba el 80% de lo que esperaba de OpenClaw — un agente que vive en mi entorno, que recuerda, que ejecuta — sin la carga de seguridad que me preocupaba.
Lo eliminé del setup.
Hoy, varios meses después, OpenClaw sigue activo como proyecto. Tiene releases regulares, comunidad en Discord, una hoja de ruta pública. Para quien quiere control absoluto, código abierto y privacidad sin compromiso, sigue siendo una opción válida — probablemente la mejor del lado open source.
Para mí no fue el camino. Tuve que elegir entre máximo control con responsabilidad técnica encima, o un servicio gestionado que cubra lo que necesito. En mi caso, lo segundo. Pero entiendo que, en otro tipo de proyectos, sería distinto.
Sigue vivo. Solo que no en mi computadora.
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